jueves, 14 de octubre de 2010

En el mar

Desde mi ventana veo el mar, pero no es en el que me recuerda a ti, en el que te imagino. Tú fuiste del Cantábrico, bravo, cambiante, todo temperamento, el mar donde naciste y al que volviste durante muchos años. Algún día volveré allí para inspirar tu energía y sentir que rodeas todo, pero ahora no puedo, todavía duele, escuece la herida tiene que cicatrizar un poquito más.
Estoy convencida que no soy la única que te tiene en sus pensamientos, por suerte quisiste mucho y eso deja huella, lo que pasa es que cada uno que formamos parte de tu vida vivimos tu ausencia en silencio. Bueno, creo que mamá es la única que no calla, la única que no evita demostrar sus sentimientos que llora ante cualquiera. Papá se marchita en silencio aguardando el momento de reunirse contigo porque para él la vida no es lo mismo si tú no estás en ella. Yo creo que sólo es tiempo para verlo todo con más distancia para sobrevivir a tu partida y apreciar lo que nos rodea ahora cada día.

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