A punto de cumplirse el aniversario de tu omega (que también era tu alfa) se percibe lo elástico que es el tiempo para todos, existe el tiempo cronológico con sus segundos, minutos, horas, días, semanas y años, pero está otro... el que te mide todo según la intensidad con que percibas la vida. Este año sin ti lo puedo acotar como un suspiro o como una eternidad según el dolor ha ido mermando y convirtiéndose en un resignado vacío.
Ya no sueño contigo específicamente, sueño con entornos, con cosas que me relacionan a ti, pero sin tu presencia... puede ser que mi subconsciente haya aceptado tu inexistencia material, aunque de alguna forma te relacione con este mundo en muchos aspectos.
Mi vida sigue fluyendo y continuo tomando decisiones que sigo consultando contigo a modo de deidad o inspiración divina para creerme que hago lo correcto. Sé que son solo argucias para relajarme ante un cruce de caminos, pero en el fondo quiero creer que sigues ahí velándome de alguna forma, como mi hermana mayor. No sé si haré algo especial el día 1 o te recordaré como todos los días, lo que sí sé es que no iré a ver la sede donde reposa tu cuerpo porque para mí, tú no estás allí.
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