El mundo gira, y de qué manera, aunque no estés aquí. Reconozco que desde que te fuiste he caído en una espiral de pensamiento analítico que no sé si me llevará a algo, o acabaré escribiendo pseudoensayos sobre el sentido de la vida, sin ningún fin aparente.
Me doy cuenta que pequeñas creencias que siempre tuve muy asentadas se desmoronan por momentos y eso me hace sentir algo perdida, pero con espíritu de continuidad y buscando, no sé el que, pero buscando. Intentando darle sentido a todo para intentar comprender porque de repente estamos en el universo y de pronto ya no. Supongo que no podré seguir así mucho tiempo porque es agotador y simplemente me debería dedicar a vivir sin más propósito que ese, vivir.
Sigo viajando y me doy cuanta que ahora no tengo a la persona con la que comentaba los pequeños detalles 'románticos' de las ciudades, la atmósfera que se respira al pasear por ellas, lo especial de cada urbe y vuelve la melancolía que parece que nunca se fue.
Siempre miro al cielo que parece distinto en cada lugar, y en París es muy especial, creo que hubiera sido una ciudad donde hubieras disfrutado muchísimo. Sus amplias avenidas, el Sena, sus grandes puentes, los canales, señorial, pero cercana, todo un descubrimiento.
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