lunes, 15 de agosto de 2011

Áspero


Recuerdo que decías que con la edad todos nos volvíamos más rudos, más quisquillosos, y me temo que estabas en lo cierto. Creo que la vida nos va volviendo, a la gran mayoría, más ásperos y poco a poco perdemos la suavidad, el frescor, la jovialidad y tendemos al imperativo y a rozar la intolerancia. Se supone que con los años te vuelves más calmado, dialogante, aunque más orgulloso y en el fondo (y la superficie) siempre queriendo dominar la razón. ¿Y por qué?

¿Por qué no podemos erosionarnos sin perder nuestra suavidad original? Está claro que algunos lo consiguen,  una gran minoría, logran pararse, romper orgullos y dignidades y quitar asperezas del corazón.
Hay una frase que me martillea en la cabeza muy a menudo que pertenece a una canción que oí tanto en tu funeral, como en el de papá: "Al amanecer de la vida nos examinarán del amor". Para un cristiano la muerte significa el nacimiento 'a otra vida' y en ese paso se juzgará todo el amor que has dado durante ese tiempo. No sé si hay algo más, después de la muerte, pero haya no haya, si en nosotros prevaleciera el amor todo sería muy distinto y nada áspero.

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