En el jardín tengo una variedad de cactus cuyas flores se abren en el momento en que se va el sol. Así que para poder verlas y sobre todo olerlas tienes que estar atento a ese preciso instante en que la luz del día todavía no se ha ido, pero es lo suficientemente baja para que la flor aparezca. Me parecen toda una metáfora de la vida, de las personas. Vivir fuera de luz.
Puede que todo se resuma en eso en que hay que saber encontrar, captar ese momento donde la penumbra te permite descubrir algo magnífico, donde encuentras lo más bello de una persona, de un lugar, incluso de ti mismo. Embebidos en nuestras divagaciones, frustraciones, alegrías, penas no nos percatamos de momentos gloriosos, ni de perfiles afines, así, de algún modo, casi todos vivimos o sobrevivimos fuera de luz hasta que alguien nos descubre, nos contempla y siempre nos recuerda o viceversa, descubrimos, contemplamos y siempre recordamos, como yo a ti.
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