Te echo de menos, tu ausencia sigue ahí, pero ya no me ahoga, aunque sigo mirando fijamente a algo como tú me dijiste para parar el tiempo y pedirte como súplica en determinados momentos, y por supuesto siempre están las pequeñas señales en determinados momentos. Porque aunque mis creencias se han removido, y ya no sé si hay algo divino o extraordinario, las señales siguen siendo parte de mi bagaje, aunque no sé muy bien porqué.
Realmente lo que más duele son las palabras y los gestos no dichos, como el millón de cosas que dejamos pendientes entre nosotras, pero no aprendo y ahí sigo con mi lastre, creciendo con cada latido de mi ínfima existencia.
Abrazos, te quieros, perdona, cuenta conmigo, tienes razón, caricias, besos y no sé que más se han ido perdiendo por el camino y me da rabia y no quiero seguir haciéndolo, ¿pero cómo no hacerlo? Es más, cómo hacerlo sin parecer que no me he vuelto completamente loca.

No hay comentarios:
Publicar un comentario