lunes, 13 de agosto de 2012

Decidir

Tomar decisiones siempre supone un gran esfuerzo por las consecuencias que esto puede acarrear. En estos momentos desearía que estuvieras aquí para consultarte, sé que la decisión la acabaría tomando yo, pero otras perspectivas siempre son bienvenidas.
Volver a estar sola y pasar demasiado tiempo con el ruido de mi cabeza hace que me cuestione en demasía ciertas cosas y veo que por mucho que lo intente, hay ciertos rasgos de mi personalidad que no cambian. Esta claro que somos animales de costumbres y cuando nos metemos en unas rutinas resulta casi que contraproducente arrancarnos de ellas, todo poco a poco, pero en mi vida todo es de repente, no hay periodo de adaptación previo, me llevará el resto de mi tiempo adaptarme a tu ausencia, así que todo lo demás será ínfimo comparado con sobrevivirte.
Hace poco volví a un funeral, un rito occidental que me desagrada y que me recuerda al tuyo y al de papá y con el que estoy, cada vez más, en desacuerdo, soy nada partidaria de ciertas costumbres sociales, que lo único que sirven es para agotarte físicamente, y a pesar de la experiencia, me incomodan y me debilitan y me llevan a no saber actuar. Cada uno debería poder elegir como llevar su dolor sin atavismos sociales o culturales, sin tener que formar parte de un muestrario de ciertos comportamientos.


Supongo que si viviera como un ermitaño, alejada de cualquier materialismo e influencia, decidir sería como respirar, algo sencillo e innato sin suponer ninguna perturbación, incluso liberador. Me encantaría poder llegar a sentirme así, ligera, sencilla, liviana.


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