Volver a estar sola y pasar demasiado tiempo con el ruido de mi cabeza hace que me cuestione en demasía ciertas cosas y veo que por mucho que lo intente, hay ciertos rasgos de mi personalidad que no cambian. Esta claro que somos animales de costumbres y cuando nos metemos en unas rutinas resulta casi que contraproducente arrancarnos de ellas, todo poco a poco, pero en mi vida todo es de repente, no hay periodo de adaptación previo, me llevará el resto de mi tiempo adaptarme a tu ausencia, así que todo lo demás será ínfimo comparado con sobrevivirte.
Hace poco volví a un funeral, un rito occidental que me desagrada y que me recuerda al tuyo y al de papá y con el que estoy, cada vez más, en desacuerdo, soy nada partidaria de ciertas costumbres sociales, que lo único que sirven es para agotarte físicamente, y a pesar de la experiencia, me incomodan y me debilitan y me llevan a no saber actuar. Cada uno debería poder elegir como llevar su dolor sin atavismos sociales o culturales, sin tener que formar parte de un muestrario de ciertos comportamientos.
Supongo que si viviera como un ermitaño, alejada de cualquier materialismo e influencia, decidir sería como respirar, algo sencillo e innato sin suponer ninguna perturbación, incluso liberador. Me encantaría poder llegar a sentirme así, ligera, sencilla, liviana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario