Es infinitamente más fácil permanecer inerte, dejarse llevar, pero no podía hacer más, hace tres años se marchó contigo parte de mi esencia, de mi forma de ser y de una manera u otra aunque respiro, pienso, siento... me fui, el dolor me arrastró y una parte de mí también murió.
Sin embargo, ahora, empiezo a notar un desasosiego en mi interior, demasiada incertidumbre, la aguja de mi rumbo gira con premura, buscando una dirección, una necesidad de cambio, de movimiento. Sospecho que no se puede estar así eternamente (aunque sea el mal común de muchos humanos) y tengo que moverme no esperar a señales, o supuestos milagros.
Siempre me ha gustado creer en pequeñas señales, en una especie de magia que se muestra inesperadamente y te da la fuerza para luchar por algo, por no perder la ilusión, y más aún, para no venirse abajo. Las he estado buscando y he desistido, sin embargo, pequeñas lucecitas empieza a brotar leve e intermitente por el horizonte. ¿Será el momento de volver a empezar?
No hay comentarios:
Publicar un comentario