martes, 19 de febrero de 2013

Marioneta

Muchas veces he tenido la sensación de que no manejaba los hilos de mi vida y aunque tomaba las decisiones de muchos asuntos algo me movía hacia ello, y ese sentimiento se acrecentó con tu partida hace ya tres años. En este tiempo creo que he seguido en modo de espera, a la expectativa de que me depararía la vida, fluyendo por ella, pero como una marioneta que la manejan a su antojo.
Es infinitamente más fácil permanecer inerte, dejarse llevar, pero no podía hacer más, hace tres años se marchó contigo parte de mi esencia, de mi forma de ser y de una manera u otra aunque respiro, pienso, siento... me fui, el dolor me arrastró y una parte de mí también murió.
Sin embargo, ahora, empiezo a notar un desasosiego en mi interior, demasiada incertidumbre, la aguja de mi rumbo gira con premura, buscando una dirección, una necesidad de cambio, de movimiento. Sospecho que no se puede estar así eternamente (aunque sea el mal común de muchos humanos) y tengo que moverme   no esperar a señales, o supuestos milagros.


Siempre me ha gustado creer en pequeñas señales, en una especie de magia que se muestra inesperadamente y te da la fuerza para luchar por algo, por no perder la ilusión, y más aún, para no venirse abajo. Las he estado buscando y he desistido, sin embargo, pequeñas lucecitas empieza a brotar leve e intermitente por el horizonte. ¿Será el momento de volver a empezar?

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