viernes, 16 de agosto de 2013

Volvemos

Llevo demasiado tiempo sin escribirte y ya mi cuerpo me está demandando que pusiera mis manos en las teclas del ordenador porque si no mi cabeza iba a estallar.
Volví a mis derroteros, a un pequeño automatismo laboral que me ha pasado factura, pero como no hay mal que por bien no me venga, gracias a esta crisis estoy aprendiendo mucho de mí y de los demás. A pesar de los pesares tengo que estar agradecida porque esta pequeña caída me está mostrando que hay personas maravillosas que me rodean, que aunque no siempre están ahí, aparecen en el momento idóneo.
Yo siempre estuve convencida de que tú estabas rodeada de mucho amor, tu carácter pasional imprimía esa pasión a tu vida, a tu entorno y a todo lo que hacías, así que era imposible que no tuvieras mucho amor, a pesar de que mucha veces no lo vieras. Y ahora estoy aquí, yo, percibiendo todo eso, siendo una décima parte de apasionada de la vida que lo fuiste tú, lo noto. Nunca imaginé la empatía que se puede llegar a crear


con la gente, estén cerca o lejos de ti y cuando las situaciones te superan encontrar ese báculo es maravilloso. Aunque tenga muchos momentos de introspección de una constante búsqueda de mi ser, de intentar comprenderme para entender mejor a los demás, de repente me encuentro un mensaje, una llamada, una sonrisa que me ilumina la vida y difumina la oscuridad a la que tiendo a visitar. Sigo aprendiendo, te sigo buscando, te sigo añorando y lo haré hasta el final de mis días.

No hay comentarios:

Publicar un comentario