No es la primera vez que rompo con todo y me arriesgo, pero esta vez no lo estoy haciendo sola y aquí estamos el amor de mi vida y yo apostando el uno por el otro buscando nuestra felicidad. Volver a nuestra tierra de nacimiento supone un renacer, un buscar fuerzas, redefinirse y escuchar el sonido del día a día y el de ambos. No sabemos lo que nos deparará el futuro inmediato si seguiremos aquí, allá o acullá pero tenemos la certeza de hacer un redescubrimiento con la paciencia y tranquilidad de querernos más cada día.
Hacía mucho que no hacía las cosas con tanta simplicidad, sin aprehensiones ni presiones paso a paso procurando embeberme de todo lo que me rodea.
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